Libro Textil
Investigación-creación
Las mujeres del grupo de bordado de la comuna crearon un libro textil, una obra formada con telas e hilos que narra la historia de la conformación del grupo de bordado, sus intereses y su historia. Se caracteriza por ser colaborativo porque involucra la participación de todos los actores.
El libro textil se inscribe en la investigación-creación, empleando las sugerencias de Elsa María Beltrán-Luengas y Alejandro Villaneda Vásquez, el libro bordado se registra en la “la producción de nuevos conocimientos que se inscriben necesariamente en un artefacto plástico-sensorial que aporte de manera significativa a las disciplinas creativas o a los contextos dentro de los que aquellos se insertan”. (2020, 254). Esta producción se caracteriza por ser práctica esto con el fin de ser inscrita en una obra.
Su contacto con medios y materiales abre nuevas posibilidades y es cognitivo-afectivo porque detona pensamientos y emociones que dan lugar al conocimiento (Beltrán-Luengas y Villaneda 2020).
El libro bordado fue resultado de múltiples inscripciones: selección de imágenes, elaboración de bocetos, pruebas de puntadas, elección de telas, disposición de los relatos en la superficie textil y ajustes sucesivos en la composición. Cada decisión funcionó como un momento de exploración y síntesis, en el que los significados se iban afinando en diálogo con los materiales y con las participantes. De esta manera, el libro no se limitó a representar la memoria del grupo, sino que la fijó y la articuló en un sistema coherente de formas, colores, texturas y narrativas que adquiere reconocimiento dentro de la comunidad.
La metodología
La construcción del libro textil se desarrolló a partir de una metodología organizada en tres ejes interrelacionados: recordar, reconocer y revitalizar. Estos ejes orientaron un proceso colaborativo y experimental que articuló entrevistas, talleres, sesiones de bordado y mediaciones de lectura como instancias de producción colectiva de conocimiento. En una primera fase, mediante conversaciones, imágenes y textiles, las participantes identificaron las prendas y bordados que forman parte de su experiencia cotidiana, reflexionaron sobre sus usos, significados y formas de autorrepresentación, y exploraron su vínculo con la identidad. Posteriormente, las sesiones de bordado permitieron construir las representaciones gráficas que integrarían el libro textil. Las imágenes fueron discutidas colectivamente, trasladadas a la tela y desarrolladas mediante la selección de materiales, colores y puntadas, hasta que cada bordadora concluyó su pieza en sesiones individuales.
Finalmente, las páginas fueron reunidas en espacios de mediación colectiva, donde el libro se convirtió en un dispositivo de lectura e interpretación que permitió reconocer las relaciones entre las distintas obras y construir una narrativa compartida.
Destacado (En una franja después de las fotos): En muchos pueblos del Abya Yala, la oralidad ha sido dominante y, bajo ese pretexto, han sido clasificados históricamente como sociedades sin escritura. Sin embargo, esta clasificación ignora la existencia de sistemas gráficos no alfabéticos, entre ellos los textiles, dispositivos de la memoria donde se codifica de forma sensible, táctil y visual. El bordado, con su ritmo, sus formas y su carga simbólica, constituye un lenguaje propio: una escritura hecha hilo.














