Nuestro quehacer

Quiénes somos

Entre hilos y puntadas, mujeres recrean sus trajes rituales y sostienen la memoria de su comuna

La decisión de fabricar sus propios textiles surgió cuando debían participar en las fiestas de la Virgen. Aquel día resolvieron que no querían alquilar los trajes, sino recrearlos a partir de las prendas de sus madres y abuelas, retomando los hilos de su propia historia.

El grupo de bordado se dedica a la creación de textiles como camisas bordadas, lishtas, anacos, capisayos, ponchos y chumbis. Su conformación se vincula principalmente con los lazos construidos a través del priostazgo compartido durante las fiestas de la Virgen, celebradas el 8 de diciembre, y de San Pedro, que tienen lugar en junio.

El priostazgo

El priostazgo
El Priostazgo es un patrocinio de fiestas religiosas católicas, y de carácter popular, donde individuos o grupos se encargan de financiar, organizar y llevar a cabo una celebración. Este rol involucra actividades sociales, religiosas, de poder y memoria.

Somos comadres, esto implica mucho respeto. En la comunidad, el priostazgo involucra un ritual que va más allá de la consanguinidad o del matrimonio. Incluso la palabra, viene del latín compater (co-padre), se usa para un amigo íntimo o compañero, reflejando confianza y apoyo mutuo.

La Fiesta popular
Un dispositivo de resistencia cultural. En estas actividades se fortalece la organización comunitaria y los significados sociales que se movilizan y plasman en la fiesta.

La participación del grupo de bordado en las celebraciones comunitarias ha fortalecido su visibilidad y posicionamiento dentro del espacio comunal. Esta presencia se materializa en la organización colectiva de la venta de alimentos locales, así como en la exhibición y comercialización de textiles bordados. A estas actividades se suman dramatizaciones y bailes tradicionales, que integran el bordado a un repertorio más amplio de prácticas culturales compartidas.

NUESTRAS COMADRES Y COMPADRES

Las mujeres bordadoras, en su mayoría entre los 50 y 70 años, han consolidado un espacio que fortalece la cohesión social en la comuna. Con el tiempo, se han ido sumando integrantes de distintas familias: esposos, nietas y hermanas, ampliando el grupo y reforzando los vínculos comunitarios y la continuidad de la práctica.

NUESTRA COMUNIDAD